Feng shui interno: cómo usar los símbolos sagrados


Colgante con un pentragrama /Estrella de cinco puntas/
Símbolo de protección/Asociado al esoterismo
Hoy día es común, entre los seguidores de la Nueva Era, utilizar imágenes, objetos y figuras no sólo durante los ejercicios espirituales y terapias de sanación, sino en el montaje de altares para meditar u orar, en la decoración de espacios y hasta en el cuerpo (collares, pulseras, anillos, brazaletes, dijes y ropa, entre otros).



Algunas recomendaciones del feng shui y de la geobiología para la armonización de espacios juegan un buen papel al respecto, procurando orientar su uso a determinados objetivos, según los diagnósticos bioenergéticos que se realizan en los lugares.


Sin embargo, a mi juicio, incorporar símbolos en la práctica espiritual cotidiana requiere una consideración especial, dada la popularidad que ha alcanzado su uso por parte de muchos buscadores, religiosos, ritualistas esotéricos, y hasta chamanes y brujos.

Las sociedades primitivas utilizaron los símbolos para expresar las cualidades esenciales de sus creencias y cosmogonías. Por ello, a lo largo de la historia, en todas las culturas y civilizaciones, las religiones han estado ligadas a una serie de símbolos significativos, que se han incorporado al inconsciente colectivo de la humanidad.

Y justamente ahí radica la importancia de saber usarlos, pues al hallarse sus significados enterrados en el inconsciente colectivo, energéticamente movilizan las cargas, emociones y pensamientos que han absorbido de los planos etérico y astral.

Fetichismo religioso: el límite


Hexagrama/Estrella de seis puntas/Estrella de David/
Asociado al Judaísmo
Es válido reiterar lo expuesto en el artículo relativo a los mandalas y símbolos sagrados, donde señalamos que éstos “poseen efectividad y apoyan la oración y la meditación, sobre todo si son combinados con la fe (fuerza espiritual) del creyente, quien con eso transmite al símbolo su energía vital (etérica) y la de sus sentimientos y pensamientos (energía astro-mental o egregor).”

Imagine la cantidad de energía con la que se han cargado esos símbolos a lo largo de años o siglos, con la energía vital (incluyendo el ADN), las emociones y las ideas de todos aquellos que los han utilizado.

Es la carga energética que porta el símbolo la que se irradia al aura (campo electromagnético) de los ambientes y las personas que los usan, muchas veces sin saber su verdadero significado.

Por tanto, esa carga es la que puede “limpiar”, “elevar la vibración”, “proteger” o “atraer”. No es el objeto el que ejerce la acción, sino la vibración que porta, la cual moviliza materia de los planos etéricos astrales y mentales; lo que explica incluso cómo funcionan los talismanes y amuletos.

Entender esto es importante para establecer un límite con lo que se denomina “fetichismo religioso”, entendido como “una forma de creencia y práctica en la cual se imputan atributos sobrenaturales a figuras, imágenes y objetos animados o inanimados.

De esta forma, sin darnos cuenta podemos convertir en "fetiches" a muchos símbolos, al "adorarlos" por sí mismos, creer que operan mágicamente y tergiversar sus funciones y utilidad dentro de los ejercicios de autoayuda y autoconocimiento que realizamos.


Feng shui interno


Símbolo del Yin y el Yang: principios negativo-positivo /
femenino-masculino/
Asociado a la cultura China 
Recordemos entonces que la función de tales símbolos es apoyar y fortalecer 
la práctica, pues no sólo son capaces de irradiar a nuestra aura la energía que portan,
sino que al ser constantemente percibidos por nuestros sentidos (especialmente la vista) van grabando en nuestro subconsciente esa misma carga.

Sin embargo,  es necesario que nuestros ejercicios  y objetivos espirituales estén en consonancia con la vibración energética que porta el símbolo, y de ahí el valor de usarlos como apoyo y no como eje principal. 

Esto es lo que llamo "feng shui interno", pues antes de hacer cambios en lo externo, se trabaja a lo interno.
De nada vale colgar en la casa un símbolo sagrado que represente, por ejemplo, el amor y la paz, si quienes habitan ese hogar contradicen su "carga energética" con constantes odios, peleas y discusiones.

Muchos piensan que la imagen u objeto transmutará por sí sola la energía negativa del lugar, aunque los moradores del sitio sigan actuando igual.  En este caso, lo cierto es que el símbolo ejercerá su radiación positiva, de acuerdo a lo ya explicado,  pero ésta se enfrentará con la energía contraria que seguirán emanando las personas que habitan la casa.

¿Cuál será el resultado? Por Ley  de Transmutación de la energía o de Manifestación, dos energías que se enfrentan se anulan entre sí, por lo cual no podremos esperar ningún avance.  

Sería diferente el resultado, si que quien usa un determinado símbolo sagrado, busca transmutar de su personalidad la tendencia negativa contraria al mismo, para lo cual  debe además meditar y hacer ejercicios constantes que le ayuden a alcanzar esa meta.  

En este caso la carga energética que porta el símbolo potenciará la energía que afluye al individuo a través de sus meditaciones, oraciones  y prácticas. Por Ley de Atracción, las dos energías se unirán y aumentarán, influyendo en el aura de la persona y en el lugar.

Muchas personas tratan de hacer esto intuitivamente, cuando eligen determinadas imágenes u objetos. La afinidad que sentimos hacia ellos, nos indica qué es lo que debemos trabajar. Así que tomemos consciencia, investiguemos todos sus significados y afinemos nuestros ejercicios.



Escrito por Glenda González

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