El espejismo de la falsa espiritualidad

Cuando se plantean conversaciones cotidianas sobre el tema de la
espiritualidad, me llama mucho la atención las interpretaciones que muchos de mis interlocutores dan al término.   Dependiendo de los paradigmas culturales predominantes e incluso de la formación y creencia de cada persona, las interpretaciones rondan en los siguientes términos: alusiones a la religión, bien sea católica, cristiana o cualquier otra tendencia; referencias a brujos, santeros y prácticas precognitivas y de psiquismo inferior, como lecturas del tarot o adivinanzas mediante cualquier método;  las enfermedades y dolencias  ficticias debido a  ataques psíquicos a través de "trabajos espirituales"; fenómenos paranormales como aparición de "fantasmas" y desencarnados;  y la medicina vibracional (cristaloterapia, reiki y radiestesia, entre otras) vista como práctica misteriosa y chamánica.



El problema principal  en relación a las anteriores temáticas no es su asociación con lo espiritual, sino la ignorancia que observo a través de variopintas ideas;  unos por creer cualquier cosa, por lo general de acuerdo a lo que han escuchado como parte de comentarios, anécdotas, leyendas populares o lo dicho por supuestos conocedores; y otros por renegar y hasta burlarse debido a su escepticismo y desconocimiento. 

Lo anterior ocurre no obstante la gran cantidad de información acerca de la espiritualidad disponible hoy. Aunque, el hecho de que se encuentre mezclada con dogmas religiosos y un sinfín de técnicas, herramientas y propuestas de todo tipo, lo que logra es confundir a quienes buscan el crecimiento interno, sobre todo a los que apenas comienzan a interesarse y recorrer el camino.

La espiritualidad vista como apariencia

Lamentablemente  mucha información disponible y muchas ofertas de apoyo, formación, técnicas y terapias lo que hacen es reforzar  el desconocimiento del tema. Tal como señalé en el artículo titulado ¿Qué significa ser espiritual?  las creencias erradas aumentan el número de escépticos, al tiempo de acelerar la decepción y los equívocos de los seguidores.

Tan es así que la noción más común es que "estar en lo espiritual" tiene que ver con una determinada conducta, con las prácticas y sitios de culto a los que se acude, los cursos y talleres que se realizan, e incluso los títulos académicos alcanzados; relacionados con algún tema fuera de lo común, casi siempre sobre medicina alternativa, sanación vibracional o algún otro tópico considerado energético y "brujeril".

En realidad la espiritualidad es un estado de consciencia, que parte del autoconocimiento y del trabajo con uno mismo en procura de superar defectos y vicios. 
El objetivo físico es transformarse en mejor persona y el objetivo superior es conectarse con Dios.  

Se trata de una forma de vida interior, subjetiva,  y esto no tiene que ver con lo que se aparenta, lo que se posee o lo que se estudia, y menos con los certificados o diplomas que se obtienen; por el contrario, tiene que ver con cambios internos que se exteriorizan de a poco y de forma intangible; aunque este proceso lógicamente también incluye estudios, lecturas y prácticas.

Sin embargo, debido a las ideas erradas, quien medita, ora y lee libros o materiales "extraños" parece hacer lo mismo que quien adivina con el tarot o el tabaco; y éstos no se diferencian de quienes aplican reiki, hacen yoga o usan técnicas de sanación; y hasta un acupuntor y un kinesiólogo pueden lucir como brujos.  

Muchos de mis pacientes de acupuntura hacen comentarios coloquiales como "una amiga mía está metida en todo esto de espiritualidad: lee las cartas, hace yoga, estudia medicina china, sabe de ángeles y adivina con el péndulo"; o bien hacen preguntas como "¿todo esto es así como los rituales que recomiendan fulanito o menganita que salen en televisión?"  


Ante tales ideas y tanta mezcla confusa, se hace ardua la tarea de explicar y diferenciar cada cosa y luce cuesta arriba cambiar las percepciones predominantes sobre la espiritualidad,  que hacen pensar que ésta trata de un mundo mágico y extravagante que nada tiene que ver con la lógica, con el cambio personal y con nuestro día a día.
"Identificar a alguna persona como simpatizante de lo que se ha denominado la Nueva Era puede implicar que ese individuo sea visto como alguien raro o misterioso; también se le suele dar el calificativo de “espiritual” (cariñosa, burlona y hasta despectivamente). 
La experiencia más común es de equívocos, prejuicios y estereotipos acerca de lo que significa ser una “persona espiritual”. Las imágenes de las personas espirituales oscilan entre dos polos: la de un brujo y la de un gurú oriental. 
 Estos estereotipos se extrapolan a aquellos que en lo cotidiano siguen tendencias espirituales, vistos como seguidores o aprendices de brujos o simplemente como unos “comeflores” que viven en una nube."
Lo cierto es que mientras más excéntrica, conversadora y hasta estrafalaria es una persona, bien sea por su apariencia, por la forma de hablar, por las técnicas que maneja y aplica, o los "poderes sobrenaturales" que exhibe, muchos tienden a considerar que se hallan ante un ser especial, elevado y espiritualizado al punto de "estar dotado para ayudarle y resolverle sus problemas."

Métodos de engaño en la espiritualidad



En virtud de lo anterior, vale reiterar los mensajes destinados a "separar la paja del trigo" a fin de ayudar a los buscadores sinceros, quienes  deben estar vigilante ante las ofertas y contenidos a los que acceden, combinado el entusiasmo con el discernimiento,  en la búsqueda de la sabiduría necesaria para navegar por un camino claro.

Por ello, con base a varias lecturas realizadas acerca de algunos métodos de engaño, a continuación se enumeran y aclaran algunas de las creencias y percepciones erradas más comunes: 

1. Las profecías exactas o visiones del futuro verificables no son garantía de intenciones positivas.


Fuentes engañosas pueden hacer predicciones exitosas para inducir devoción ciega, sentimientos de unidad, o crear profecías autocumplidas para ganar validez.  En realidad, son pocas las ocasiones en que las fuentes positivas entregan profecías y predicciones. 

El "don" de la adivinanza y visiones del futuro son parte del psiquismo inferior, y no es indicador ni de sabiduría ni de elevada capacidad espiritual. Las fuentes de verdadera luz respetan el libre albedrío y el proceso de aprendizaje de cada quien. Nadie puede "determinar" el destino de otro, porque el futuro se basa en la elección libre de decisiones, y éstas pueden cambiar en función del desarrollo y conocimiento espiritual consciente. 

2. Mensajes que tienen verdades verificables no son completamente válidos.

Fuentes engañosas pueden mezclar mentiras con verdades, mientras que los casos más descuidados simplemente juntan fragmentos de material ya existente. 

En contraste, el material de una fuente positiva es más que la suma de sus partes, porque es capaz de observar la "imagen completa" y no sólo la parte que "le gusta o desea" del todo. Basada en el conocimiento, una fuente fiable puede incentivar  a aprender, a buscar en sí mismo y a descubrir. Se evita  condicionar el aprendizaje.

3. La preocupación por ayudar a otros o "luchar contra las mentiras de los demás"  puede distraer  de la búsqueda y experiencia real de vivir la propia vida.

La obsesión y ceguera de las creencias profundamente arraigadas pueden ser un grave bloqueo al propio desarrollo, especialmente cuando se desea  "cambiar a otros" o convertirlos. El desarrollo espiritual se basa en el aprendizaje y no en luchar contra otros. Se trata más de compartir con quienes han pedido ayuda, quieren aprender y están abiertos a compartir el aprendizaje de su experiencia.


4. Sólo porque un mensaje o información contenga fuentes confiables, o voluminosas páginas no necesariamente contiene verdades profundas

El exceso valor que damos a los títulos académicos y científicos muchas veces nos lleva a la ilusión de profundidad y "veracidad" comprobable. Es mejor tener la mente abierta, comparar, analizar y buscar la coherencia de la información a la cual se accede. Sólo porque algo contenga preguntas enrolladas, una jerga compleja y voluminosas páginas no necesariamente contiene verdades profundas. Las fuentes positivas son complejas sólo en aras de la exactitud y la concisión.

5. Las fuentes engañosas promueven la sensación de seguridad y confianza a través de poderes especiales y dependencia.

Las fuentes que engañan promueven las jerarquías y la dependencia a otros seres, encarnados, desencarnados o sin encarnar. Se habla así de santos, maestros, líderes, guías y seres que tienen la "misión" de salvar y "desean desde el corazón" proteger al mundo, o tienen la misión de entregar un nuevo conocimiento. 

En función de ello se crean dinámicas y relaciones de dependencia, donde existen "seres especiales" en una posición de superioridad que dispensan sus dones, virtudes y su conocimiento.

Estas entidades a menudo entregan predicciones, poderes psíquicos e incluso habilidades de sanación a sus contactados como una estrategia para mantener la conexión.  Pero es probable que incluso estas habilidades hayan estado latentes dentro de nosotros mismos desde siempre,

Una fuente de luz lo que hace ayudar a descubrir tal potencial y promueve la apertura de la mente y el trabajo consciente para erradicar  creencias y condicionamientos limitantes. Incentiva el aprendizaje, a través de la experiencia, para que cada quien descubra la creatividad de la vida y sus potencialidades. Evita la dependencia de superioridad, invita a compartir y aprender en conjunto con otros, y promueve la propia toma de decisiones en libertad, sin influencias de ningún tipo.

6. Las experiencias de psiquismo inferior no tienen que ver con la real espiritualidad: comunicación con "muertos", "santos" y "seres de elevados" pueden ser mecanismos de control.

Se debe prestar atención especial a las recomendaciones y peticiones de seres que se manifiestan a través mediums y canalizadores que "parecen ser espirituales", en especial cuando usan sus poderes especiales y habilidades para presionar e imponer que se haga su voluntad generando miedo. En algunas situaciones solicitan ofrendas, e incluso acciones específicas. Si no se realizan sus "amables indicaciones", critican,  amenazan con abandonar, no volver a comunicarse, incluso reprenden y auguran consecuencias negativas .

7. Porque muchas personas crean en algo, tales prácticas ideas no siempre son de luz y para el bien.

Que un gran número de personas crean o practiquen algo, no es indicio que estén en lo correcto o que sus intenciones sean buenas. La inseguridad personal puede hacer que tendamos a aceptar y acatar las creencias de la mayoría de un grupo o comunidad, sin evaluar las consecuencias. En ocasiones, se siguen tendencias, ritualismos  o "modas religiosas" por costumbre, desconocimiento o por pensar que eso es lo único que existe.

La investigación, la búsqueda de información confiable y la comunión personal con el propio corazón y la propia mente deberá siempre prevalecer sobre el consenso de un grupo, porque la verdad está dentro de uno mismo.

8. Las fuentes engañosas alaban el ego personal jugando con las inseguridades de los individuos. 

Todos somos especiales y estamos aquí por una razón, pero las fuerzas astrales que se manifiestan a través de algunos canalizadores disminuyen la humildad y animan la presunción personal, mediante la asignación de títulos de grandeza, papeles mesiánicos, y extravagantes historias de vidas pasadas. 

Las fuentes positivas ayudan a lograr una comprensión de nuestro humilde lugar en el universo, sin exaltar, ni reprimir a quien se es realmente.

9. El que un método o sistema “funcione” y produzca resultados visibles, no es garantía de que sea en última instancia beneficioso. 

Los logros que se pudieran relatar como consecuencia de un ritual, técnica o práctica pueden ir acompañados de una mayor cantidad de perjuicios que no se ven en apariencia. 

Esto es especialmente cierto en los sistemas que enfatizan los resultados fáciles y rápidos mediante rituales, fórmulas y hechizos, sobre todo para el logro de los deseos materiales (dinero, pareja, éxito). Muchas veces tales logros violan  la libre determinación y perjudican a otros, por lo cual, tarde o temprano,  se caen según la dinámica de las leyes espirituales

Lo mejor que uno puede hacer es considerar los beneficios y buscar potenciales deficiencias, errores y falta de luz de un sistema,  además de evaluar la pertinencia de nuestros deseos para evitar caer en el espejismo materialista. Cuando la conexión es superior los resultados obtenidos no siempre van en consonancia con lo que deseamos, aunque ciertamente siempre van en función de nuestro bien superior.



Escrito por Glenda González



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