Crecimiento espiritual y expansión de la consciencia

A medida que nos interesamos e ingresamos más en el mundo espiritual pasamos por distintas etapas de crecimiento. A lo largo de estas fases asimilamos nuevos conocimientos, al tiempo que dejamos atrás aquellos que no están a tono con el nivel que vamos alcanzando.



Esta es la razón por la que al encontrarnos con una variedad de personas en el camino espiritual, con algunas nos hallamos más cómodas o sentimos que las enseñanzas o consejos de unos nos son más útiles o resuenan más que los de otros.



Pasa incluso que, después de haber armonizado por un tiempo con alguien, en un momento dado sentimos que ya no es igual que antes.


Esta vivencia es una muestra de que continuamente pasamos por varios niveles de consciencia, moviéndonos por distintas fases en las cuales resonamos o no con los demás, según la armonía vibracional que se establezca.


Tal armonía vibracional se aplica también a los libros, páginas Web y materiales que leemos y utilizamos en nuestro proceso de crecimiento espiritual.


Muchas veces encontramos textos que parecen describir lo que nos ocurre “tal cual”, o leemos otros que nos parecen muy pesados y abstractos; tal vez el contenido de alguno de ellos nos luce inverosímil y sentimos que "no es, no debería, o no puede ser así como allí dicen".


También ocurre que nos identificamos por un tiempo con algo que más tarde no resultó práctico o que no dio ningún resultado; también sucede que cambia nuestra percepción, variando la comprensión del tema.


Las combinaciones posibles son múltiples, pero todas están relacionadas con nuestro nivel vibratorio, el cual determina lo que atraemos y lo que rechazamos en nuestra vida.


Considerar esto es importante al momento de calificar a las personas, libros, escuelas, tendencias y propuestas espirituales.


No se trata de unos sean más espirituales que otros, ni que digan o no la verdad. No existen verdades absolutas, pues solo vemos parte de la verdad en cada uno de ellos.


Lo que podríamos definir como verdades espirituales es una amplísima e inimaginable banda de energía que proviene del todo, de Dios, del creador, del padre, del logos solar, o como lo queramos llamarlo.


Desde ahí, desde lo más supremo, la energía desciende y se va adaptando a cada plano por el que pasa hasta llegar a nuestro mundo físico, y en ese proceso la vibración se adapta a cada una de las dimensiones por la que transita.



Lo anterior hace que esa energía, al adaptarse al campo vibratorio de cada plano, adquiera un tono distinto, y tal hecho, visto desde la perspectiva de nuestro mundo físico, crea la ilusión de variedad. Esto significa que la energía, al descomponerse en varios grados vibratorios, se transforma en informaciones diversas, incluso aparentemente contradictorias.


Nosotros accedemos a esas informaciones según el plano en el cual vibramos, guiados por la ley de atracción; por tanto, cuando nos llega un dato que no está en nuestro mismo rango vibratorio, sencillamente lo rechazamos.


Cambios vibratorios

A medida que avanzamos en el crecimiento espiritual tenemos acceso a niveles de vibración más altos, y por ende, a informaciones que existen en grados energéticos muy distintos a los físicos, produciéndose en nosotros una expansión de la conciencia.

Tal hecho nos permite entender el conocimiento disponible en esas dimensiones, distintas a la física, provocando que dejemos de lado los puntos de vista más terrestres o propios de la tercera dimensión y del inconciente colectivo, para asumir los de las dimensiones a las cuales entramos por vibración.


En consecuencia, cambian nuestros enfoques, nuestras ideas, nuestras creencias y nuestra forma de ver y experimentar la vida.


Lógicamente, por ley de atracción, desaparecen del entorno cercano las circunstancias, hechos, seres y conocimientos no acordes con esa nueva vibración, atrayendo lo más cónsono con el nuevo grado adquirido.


Sin embargo, constantemente nos vemos expuestos a un dilema: en la nueva era, de corte acuariano, vivimos en un mundo con sobreabundancia de información proveniente de muchas fuentes.


Algunas nos resuenan, otras no. ¿La única razón de ese hecho es que están inscritas en distintos niveles vibratorios, aún cuando forman parte de una sola verdad?, tal como se explica aquí.


¿Acaso no hay información engañosa o seres oscuros disfrazados de luz manipulando el conocimiento y con ello a los humanos, como alertan muchos textos espirituales y maestros, tanto de épocas antiguas como modernas?


Realmente vivimos en un mundo de dualidades y el peligro de interferencia por parte de energías contrarias a la luz siempre está presente.


Ley del discernimiento

La existencia de energías contraditorias y opuestas: luz y oscuridad es un factor que influye y que es imposible de obviar. El gran consejo de los seres de luz para distinguir lo claro de lo oscuro es el discernimiento, don que se obtiene a medida que el sincero trabajo espiritual ayuda a expandir la consciencia.

La explicación dada en los párrafos precedentes es clave para la aplicación del discernimiento. Si la energía del conocimiento espiritual desciende y se adapta a las leyes de cada plano, bajando así su grado vibratorio hasta llegar a lo más denso, los seres que existen en cada una de esas dimensiones utilizarán la información según su grado de conciencia.


Un ser con mayor nivel hará buen uso de la información y eso los veremos en los frutos que cosecha; en cambio, un ser de menor conciencia podría mal emplearlo, ser engañado por sus percepciones o mal interpretar lo que recibe, lo que también se manifestará en su vida.


He ahí el peligro de las personas con alto potencial de psiquismo, que acceden a informaciones de otros planos sin el pertinente desarrollo espiritual; los chakras de ese individuo se abren para intercambiar energías con planos suprafísicos, pero sin el suficiente desarrollo para manejarlas.


Por tanto, aún cuando por ley de atracción llegue a nosotros aquello más acorde a nuestra vibración (nos guste o no), el discernimiento nos servirá para analizar, discriminar y buscar el punto de vista elevado y justamente necesario para el avance en ese momento específico de nuestra vida.



Me parece idóneo cerrar con unas reflexiones que leí recientemente en una canalización del maestro ascendido El Morya, en la cual señalaba lo siguiente:

“En la actualidad existe una cantidad inmensa de material espiritual en la Tierra, disponible en todos los formatos que las artes de la comunicación permiten. Para el buscador sincero, el discernimiento es necesario hasta que se encuentre aquello que resuena en su interior y que a todas luces es cierto desde su particular nivel de conciencia".


"Lo demás, escuche bien hermano nuestro, ofrece la apariencia de falsedad cuando no media la perspectiva ascendida, en cuyo caso lo que ocurre es que la enseñanza queda “por debajo” o “por encima” de un nivel de conciencia “personal”, que se halla en desfase con el nivel de conciencia espiritual disponible".


"Los guías y maestros que asisten y facilitan la enseñanza no hacen juicios en torno a cómo sus hermanos reciben lo que se les entrega ni sobre cómo reaccionan a su forma y contenido. La tarea se realiza desde el Amor Incondicional y en cumplimiento de la impersonal Ley Cósmica, que entrega a cada corriente de vida, aquello que tal corriente de vida ha atraído hacia su mundo de experiencias".








Escrito por Glenda González.

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